¿Pero se puede jugar a DOOM? Parte 10

Por: Parker Wilhelm

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*Cada vez que se enfrentan a cualquier aparato tecnológico con pantalla, los amantes del hardware recurren siempre al mismo chiste: “¿Pero se puede jugar a DOOM?”. Comprensible, la verdad. El software del DOOM original era tan omnipresente en la era del shareware que los fans se tomaban como un reto conseguir que funcionara en el mayor número posible de dispositivos... por muy absurdo o poco práctico que fuera. *

Muchos de los dispositivos no están optimizados para jugar a shooters, eso es cierto, pero las ingeniosas soluciones, la capacidad de innovación y la destreza ingeniera de la comunidad se merecen un aplauso. Al fin y al cabo, han conseguido que se pueda jugar a DOOM.

Con patatas viejas

DE IRD Potatoes in-body

No, no nos referimos a [vuestro ordenador] (je, os hemos visto venir). En este caso, con “patata” hablamos literalmente de tubérculos del huerto.

El YouTuber Equalo se propuso darle un giro inesperado al desafío “¿Pero se puede jugar a DOOM?”. En lugar de modificar un dispositivo para jugar al clásico shooter, trató de descubrir si era posible jugar con la energía generada con patatas... Llamémoslo “¿Pero se puede alimentar a DOOM?” en este caso.

Si os perdisteis el experimento en primaria, sabed que las patatas, si se las conecta a un circuito con la ayuda de un clavo galvanizado y una moneda de cobre, producen energía. El cinc del clavo reacciona ante el ácido fosfórico de la patata y genera energía con la ayuda del potasio del tubérculo. El cobre de la moneda actúa como conductor ¡y listo! Tenéis una patata batería.

Os animamos a ver el vídeo completo para seguir de cerca la aventura de Equalo en su misión de jugar a DOOM con energía “patatil”. El resultado es un impresionante (y ridículo) sistema en el que una versión del shooter para calculadora gráfica se alimenta de la energía de varios cientos de rodajas de patata conectadas con cables.

Sin embargo, todo tiene un precio: durante el proceso, Equalo tuvo que trabajar en una habitación cerrada con unos 45 kilos de patatas en descomposición como única y apestosa compañía. ¿Su conclusión? “Odio las patatas. No se os ocurra seguir mi ejemplo; no merece la pena”.

Quizá el creador de este experimento se arrepienta de sus decisiones, pero en el Slayers Club opinamos que su sacrificio no ha sido en vano. Esta forma tan rebuscada de jugar a DOOM es digna de admiración, pero, además, ahora sabemos que, si los demonios invaden la Tierra y solo nos quedan patatas, tendremos un recurso para pasar el rato. Eso, y hacer montones de ñoquis.

¡Apuntaos hoy mismo al Slayers Club y podréis ganar puntos de Slayer solo por formar parte de la comunidad de DOOM! Consultad la página frecuentemente para ver más contenido fabuloso y estar al tanto de todas las novedades sobre el pasado, el presente y el futuro de DOOM.

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